sant Jordi Un Paso Más

Un nuevo Sant Jordi – Parte2

Y como os dijimos nos quedamos alucinadas con la altísima participación en nuestro primer concurso de mini-relatos para Sant Jordi. Sorprendidas por la imaginación y el trabajo de nuestras nuevas escritoras.

Algo que nos sorprendió gratamente fue que cada relato transmitía algún valor que intentamos transmitir en Un Paso Más.

Esta vez Sandra López-Gil nos presenta a una mujer moderna, luchadora e independiente. También os enseñamos hoy la leyenda de Clara López, una historia que nos recuerda a que no debemos fijarnos en la apariencia porqué como bien dice “veces el enemigo que parece feroz y malo, es el que dentro tiene la parte más tierna y mimosa”.

¡Gracias chicas!

Ahí van vuestros súper relatos.

 

leyenda sant jordi un paso mas

Mamá Sant Jordi

Era la típica noche de primavera, por el momento sólo era una noche más. Los niños jugaban en el patio y la brisa primaveral corría por la ventana del fondo del pasillo, la luna era grande esa noche, alumbraba más que las farolas de la calle solitaria en la que vivía Mónica, una mujer que se sentía del montón, la vida nunca la trató bien o eso pensaba ella.

Mónica era una mujer muy luchadora, madre soltera y trabajadora nata, conformista con lo que le venía porque pensaba que eso era lo que le tocaba, miraba la vida siempre con una sonrisa, la gente la adoraba.

Eran las nueve, Mónica estaba sentada como de costumbre en su estudio que había creado en su casa, entre todos sus diseños, sus papeles y el desorden que la caracterizaba estaban sus creaciones.

Verdes, amarillos, mostaza, lavanda, todos los colores estaban en esa habitación, vestidos, zapatos y pañuelos, mientras se preguntaba que se llevaría esa temporada.

Los segundos se hicieron minutos y los minutos horas, mientras creaba las horas pasaban en el reloj rojo de la puerta. Las doce, y los niños no han vuelto a casa.

Un grito se oyó al final del pasillo, por la ventana.

Mónica a pesar de todo era muy miedica todo la asustaba, pero al pensar que podían ser sus hijos los que gritaban, se puso sus zuecos y se apresuró a la ventana. -¿De dónde vienen los gritos?- se preguntaba.

Cada vez los gritos eran más y más lejos, corriendo bajó a la calle donde sola se encontraba, a lo lejos vio arrinconados a sus hijos por un dragón que asustados gritaban.

Corrió hasta allí y con voz firme gritó: déjalos tranquilos.

Y con la fuerza que le caracteriza a una madre cuando están en peligro sus hijos , lanzó el zueco con tanta fuerza que el dragón cayó instantáneamente muriendo en el acto.

Cuando hay problemas, las madres sacan un superpoder que solamente tienen ellas y ese poder es tan fuerte y tan sobrenatural que ninguna criatura puede con ellas, es el poder de ser madre, que te permite sacar tiempo cuando no hay, dar cariño aún teniendo un mal día, y pueden salvarte cuando tienes un problema.

Sandra López-Gil

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La leyenda de Coral

Había una vez, un 23 de abril… ¡Ay, me olvidaba! Primero de todo debería dar unas aclaraciones… Estad muy atentos. Este cuento va dirigido a todas aquellas personas que estén dispuestas a reír y pasar un buen rato. No es un cuento típico, encontraremos una princesa guerrera, aunque con un fondo muy coqueto y emocional. Un príncipe muy gracioso y quejica y un dragón mimoso que en cierto modo nos despertara mucha ternura. ¿Estáis preparados? Si es así, vamos allá…

Os voy a situar, nos encontramos en un apartamento en pleno centro de Barcelona. Su dueña es Coral, una princesa adicta a los zapatos. Su apartamento es como un pequeño museo, pero no uno cualquiera… está lleno de zapatos de todo tipo. Podemos encontrar desde las Sandalias Plataforma Flecos, las Deportivas Berlín hasta los botines Chelsea Mina.

Hoy es 23 de abril, para ella, un día tan normal como cualquier otro. Y por lo tanto, cuando Coral acaba de desayunar, decide vestirse con un vestido cómodo y primaveral y ponerse sus Zuecos Piso Contraste e ir a dar una vuelta con su pequeño perrito llamado Dragón. Cuando sale a la calle piensa donde puede ir y finalmente se le ocurre subir a Montjuic, un sitio tranquilo donde caminar sin aglomeraciones de gente y poder disfrutar de las vistas de Barcelona. Durante el camino, se encuentra una rosa increíblemente bonita y perfectamente colocada en la acera de la calle. Le resulta maravilloso el hecho de que crezca una rosa allí en medio sin vegetación en los alrededores. Se agacha a cogerla y ve que detrás de ésta hay unos pétalos que dirigen hacia un caminito muy bonito y acogedor.

Coral se siente como en un cuento y decide seguir los pétalos para descubrir donde llegan. Camina con su rosa en la mano y va cogiendo los pétalos uno a uno hasta que llega a un mirador precioso donde se ve toda Barcelona. Allí encuentra una nota encima de un viejo muro. Decide leerla. La nota dice exactamente: “Regalar. Regalar muchas veces te hace sentir bien contigo mismo/a. No importa que regales. No importa si es material o si se trata simplemente de sentimientos. Solo regala y te sentirás mejor.” Coral se entretiene leyendo la nota hasta tal punto que no se entera que Dragón se ha escapado hacia otro lugar. De repente Coral oye unos gritos que no derrochan mucha felicidad.

Parece un chico enfadado intentándose sacar algo de encima. Y se percata de que Dragón no está a su lado. Corre hacia donde está el chico y ve como Dragón está encima de él lamiéndole la cara. La situación le parece muy graciosa y tiene muchas ganas de reír a carcajadas, pero finalmente decide ir a ayudar a aquel pobre chico que estaba sufriendo uno de los ataques “mimosines” de Dragón. Se acerca y le quita a Dragón de encima. Y seguidamente le dice: – Lo siento mucho, este pequeñín se me ha escapado. ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?

-No, tranquila. Solo me ha lamido toda la cara hasta dejarme prácticamente como si me hubiera dado una ducha. – Le dice el chico riéndose amablemente.

– Ten, esto es para ti. Guárdala y regálasela a alguien especial si te apetece. Y lo siento otra vez. Vamos Dragón, es hora de volver a casa– le dice Coral regalándole la preciosa rosa.

Coral se marcha muy satisfecha y segura de sí misma y se siente como si hubiera hecho algo bueno. De una manera u otra ha cumplido lo que ponía en la nota. No sabe si esa mañana se ha despertado con una dosis de seguridad extra o simplemente es el hecho de haber estrenado sus Zuecos Piso Contraste lo que le hace estar más segura de sí misma.

Se va andando tranquilamente hacia su apartamento y por el camino va pensando que muchas veces el enemigo que parece feroz y malo, es el que dentro tiene la parte más tierna y mimosa. Y que algunas veces en la vida, los papeles se pueden intercambiar y las chicas seguras de sí mismas pueden ser capaces de todo, tan solo tienen que creérselo y poner de su parte.

Como hizo Coral cuando salvó a aquel chico que estaba en apuros por culpa del pequeño y “salvaje” Dragón.

Para concluir esta historia, tengo que añadir que la conclusión final de Coral fue: Cree en ti, ten seguridad. Quién sabe si en un futuro te vuelves a encontrar con el atractivo chico que gritaba mientras tu inocente perrito le lamía la cara. Pero sobre todo disfruta del maravilloso día de “Sant Jordi”, en muchos casos, puede ser un día mágico, como me ha pasado a mí.

Clara López

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